Las redes sociales están matando la creatividad

Feb 05

Las redes sociales no mataron la creatividad de un día para otro. La fueron desgastando lentamente, a través de algoritmos que premian la velocidad, el volumen y la repetición constante, publicar más, reaccionar más rápido, adaptarse mejor al formato del momento. En ese sistema, la creatividad dejó de ser un proceso para convertirse en una respuesta automática.

Hoy, crear parece más una carrera que una exploración. Y cuando la creación se vuelve mecánica, deja de generar valor.

Qué está pasando realmente

La necesidad de publicar constantemente nos lleva, inevitablemente, a consumir constantemente, miramos los mismos perfiles, seguimos las mismas cuentas, analizamos los mismos formatos y terminamos alimentando un ecosistema donde todos se inspiran de todos… hasta que nada se diferencia de nada.

La pregunta es:

¿cuándo fue la última vez que una idea no nació de una tendencia, sino de una experiencia real?

  • Un poema.
  • Una conversación incómoda.
  • Una obra de teatro.
  • Una caminata sin el celular en la mano.
  • Un pensamiento que no necesitaba ser publicado.

Ese tipo de estímulos, los que históricamente alimentaron la creatividad, hoy quedan relegados por la urgencia de “no desaparecer del feed”.

Y esto, ¿qué tiene que ver con marketing?

Todo.

Porque cuando la creatividad se vuelve genérica, el marketing también lo hace. Y no solo en redes sociales. Ocurre en blogs, en campañas de pauta, en emails, en fotografía, en lanzamientos de producto y en la forma en la que una marca se comunica con el mundo.

Cuando todas las marcas hablan igual, usan los mismos códigos y replican los mismos formatos, dejan de competir por atención y empiezan a competir por precio. Y ahí, casi siempre, pierden.

El marketing no necesita más contenido, necesita mejores decisiones creativas.

Decisiones que no nazcan de copiar lo que funcionó ayer para otra marca, sino de entender qué quiere hoy el mercado, qué le duele, qué rechaza y con qué sí está dispuesto a conectar.

Volver a entender la creatividad dentro del marketing

La creatividad en marketing no es estética ni entretenimiento. Es una herramienta estratégica para diferenciar, posicionar y construir valor, exige tiempo, observación y criterio, exige cuestionar lo que “se supone” que hay que hacer, exige incomodidad.

Crear de verdad implica atreverse a decir algo distinto, a lanzar productos que no siguen fórmulas gastadas y a construir marcas con personalidad, no con plantillas.

Cuando la creatividad se subordina al algoritmo, el marketing pierde profundidad. Pero cuando la creatividad se conecta con la estrategia, las marcas dejan de competir por visibilidad y empiezan a construir relevancia.

Entonces…

¿estás creando solo para llenar un calendario de publicaciones… o estás construyendo algo que valga la pena recordar?